Bésame, tonta (o La estrategia del balón)

Una niña y una bollera adulta en actitud de autodefensa./ Ilustración: Ana Penyas

El feminismo no tiene relación con hacer a las mujeres más fuertes. Las mujeres ya son fuertes. Se trata de cambiar la manera en que el mundo percibe esa fortaleza
G.D. Anderson

FADE IN:

EXTERIOR – DÍA. FLASHBACK TARRAGONA 1982.

El presentador de los 40 Principales da paso a Bésame tonta, de la Orquesta Mondragón en algún RADIOCASETE, volumen demasiado alto. Sol de mediodía. Vista de pájaro del patio de un colegio público de provincias, situado entre edificios de vecinos.

La cámara se acerca a las ventanas que rodean el patio, y hace un travelling enfocando a un hombre calvo en camiseta imperio que tiende la ropa con fastidio, a una señora de avanzada edad limpiando el alféizar de la ventana con un trapo amarillo, a una adolescente que lleva un jersey Privata leyendo la Superpop en el balcón, y a otros tipos similares. Grititos infantiles lejanos y un timbre escolar que da paso a un plano general de la cancha de básquet de la escuela.

Una clase de 4º de E.G.B. en su hora de gimnasia. Son niñas y niños de 8 años en chándal: pantalón largo azul marino, camiseta amarilla con el logo del centro escolar. Corren en círculo pero de manera desordenada, fastidiándose mutuamente. Aprovechan para dejar de correr si PACO, el profesor de gimnasia, se gira, juega con el silbato que lleva en la mano o se acicala el frondoso bigote a lo Tom Selleck.

UNA NIÑA GORDITA con gafas, dos coletas y un clip rosa en un lateral de la cabeza, intenta zafarse discretamente del ejercicio, quedándose rezagada del alborotado grupo. Está detrás de JOSE y SOFÍA, y les observa. Él le va tirando de la trenza, y de vez en cuando se le adelanta para hacerle zancadillas. Sofía se defiende a manotazos, pero Jose aprovecha para levantarle la camiseta. Todo el grupo se ha parado para mirar la escena.

SOFÍA

(Muy molesta y tensa, tirando de su camiseta para que no se le vea el sujetador de camiseta blanco)

¡Para, Jose, jolines!

JOSE

(Burlón y soez)

¡Tienes tetitas! ¡Tienes tetitas! ¡Tienes tetitas!

SOFÍA

(Rompe a llorar de impotencia)

¡Que me dejes, gilipollas!

JOSE

(Gritando y riendo después mientras hace el gesto de abalanzarse sobre ella)

¡Bésame, tonta!

Sofía se zafa del beso y baja la cabeza avergonzada. Una lágrima cae en el suelo del patio y sobre las bambas Victoria de Jose.

TODA LA CLASE

(Corean chillando, excitados y jaleando a Jose)

¡Los que se pelean se desean los que se pelean se desean los que se pelean se desean!!!

Paco, que estaba despistado mirando a la vecina adolescente que ahora toma el sol sujetando un trozo de papel de plata, se percata del alboroto. Da un silbatazo para hacer silencio:

PACO

¡Silencio, cojones!

(Silencio inmediato)

¡Nos sentamos ya, formando un círculo, venga!

Paco observa a Jose: hace el símbolo de los cuernos a Sofía, que llora en un rincón. Jose se ríe ruidosamente de nuevo, pero Paco no comenta nada de lo sucedido ni afea su conducta.

La cámara ahora está mirando hacia nuestra protagonista, MARÍA JESÚS, que está sentada en el suelo, a los pies de una canasta destartalada, sin red, en el extremo opuesto a Sofía. Es la niña gordita, que ha estado observando toda la escena de abuso con semblante serio. Lleva botas para corregir los pies planos, incluso cuando toca educación física.

Tiene aún siete años porque su cumpleaños es en noviembre, y es de las pequeñas de la clase, aunque parece mayor. Emana una serenidad inusualmente adulta, y cuando mira con sus ojos de cachorro nadie se atreve a decirle nada malo. Por eso, y porque va a su aire. No le interesa jugar a la goma, a la cuerda, a los cromos de picar, a las canicas, a fútbol. Le gusta hablar en corrillo y jugar al escondite para estar a solas con Sofía. Siempre para al Churro, mediamanga, mangotero porque es muy fuerte, y aguanta el peso de tres niñas a la vez. Le encanta leer y ver la tele, su madre es demasiado mayor para jugar con ella, su querido padre trabaja todo el día, y sus hermanas están demasiado ocupadas con sus desastrosos matrimonios para hacerle mucho caso. Y no le gusta hacer gimnasia porque le aburre ser competitiva y correr sin un objetivo.

Paco ha ido al cuarto del material y vuelve con una malla que contiene dos grandes esferas negras hasta el centro del grupo. Son balones medicinales.

NIÑOS

(Gritando excitados, diferentes expresiones de rudeza)

NIÑAS

(Bufidos y expresiones de contrariedad)

NIÑA 1

¡Noooo profeee, que eso es de bestias!

NIÑO 1

(A niño 2)

¡Mira, pinfloi, lo que nos contaron los de quinto! ¡Tú eso no lo puedes ni levantar!

NIÑO 2

Lo llevas clarinete, vas a flipar, nenaza!

NIÑA1

(Se ríe nerviosa mirando a niño 1)

PACO

¡Que os calléis, he dicho! Tenéis que lanzarlo lo más lejos posible sin mover los pies, y llegar a las líneas objetivo.

(Dibuja tres líneas separadas con tiza en el suelo)

Empieza la prueba y los de la clase arrojan el esférico de 3kg. como si fuera su vida en ello. La mayor parte de las veces les cae cerca de los pies o un poco más allá, nadie roza siquiera la raya que Paco que señala la máxima puntuación.

Jose y sus amigos ya han tirado, y se quedan detrás de esa marca para jalear al resto y reírse de los esfuerzos de las niñas, que se lamentan continuamente, exagerando sus gestos de rechazo al ejercicio.

FADE IN MÚSICA E.T. Le toca lanzar a María Jesús, sentimos que va a ser un momento épico. La niña gordita tranquilamente entorna los ojos calculando más allá. Porque más allá, está Sofía con su trenza color rubio ceniza y sus ojos verdes que le miran, aún con churretes de lágrimas en las mejillas.

Suena el silbato de Paco, y tras un gruñido que proviene de los gruñidos ancestrales de los pescadores de su familia al tirar de las redes, nuestra protagonista lanza el balón medicinal por los aires con toda su furia. Se eleva se eleva se eleva, toda la clase mira boquiabierta la parábola. Traspasa la primera, la segunda, la última marca que puntúa, hace una inflexión y empieza a descender hasta encontrar un tope que la detiene. FOGONAZO de luz y grito agudo, un chillido casi de roedor. La cámara nos muestra a Jose, derribado en el suelo.

JOSE

(Lloriqueando y gimiendo)

MARÍA JESÚS

(Sonríe y guiña un ojo a Sofía)

SOFÍA

(Se acerca al abusón y, levantando el pie, lo dirige hacia su entrepierna)

Primer plano de la cara de terror de Jose justo antes del impacto. Fundido en negro.

FIN DEL FLASHBACK.

…….

DE REGRESO AL PRESENTE: INTERIOR, BARCELONA. Un cartel que señala hacia interior de una sala: CLASE DE AUTODEFENSA FEMINISTA.

Un aula polivalente despejada con el suelo forrado parcialmente con piezas de espuma, formando un tatami improvisado sobre el parquet.

La cámara entra en la sala y enfoca a un círculo de mujeres, que están escuchando atentamente las explicaciones de MIREIA MUÑOZ, la profesora de autodefensa feminista. Es una persona noble, transparente y fuerte, una educadora social que maneja con maestría muchas especialidades de defensa combinadas con una larga experiencia y un profundo activismo feminista.

Las mujeres son diferentes entre sí, mostrando la belleza de la diversidad y de los cuerpos e identidades disidentes. Están despeinadas y han sudado por la práctica anterior, sus caras están relajadas e irradian poder y alegría. No se reproducirá ninguna imagen de la sesión práctica que ilustre esta parte de la narración para preservar las técnicas de autodefensa, que quedan solo en conocimiento de quienes las integran para evitar agresiones o acoso machista.

MIREIA:

¿Vosotras pensáis que es posible defenderse de una agresión sin violencia?

(Silencio, pero la mayoría niegan con la cabeza)

Primero debemos ver que una agresión es violencia, que implica hacer daño sin importar lo que la otra persona piensa o siente. Sin embargo, la agresividad es la capacidad humana de oponer resistencia. Implica posibilidad de defendernos. Es una conducta históricamente tolerada e incluso alentada para los hombres, pero mal vista y reprimida en las mujeres. Y este es el punto de inicio que debe hacernos reflexionar sobre nuestro derecho a defendernos y a emplear la agresividad en el caso de sufrir violencias.

MÚSICA – Sztoj pa moru. Flashes de situaciones diferentes de abuso de poder, de control, de acoso y de agresividad machista que han sufrido las 17 mujeres de la sala. Estas imágenes no contendrán contenido sensible ni que alimente la violencia machista, son simbólicas o parciales.

MUJER (voz en Off)

Hacía tiempo que no me sentía tan ágil, tan fuerte, tan conectada con mi poder personal y a la vez tan corresponsable en la lucha contra la violencia que estamos viviendo las mujeres, las personas LGBTQ, racializadas o aquellas que el patriarcado pretende invisibilizar o castigar con la vulnerabilidad y el silencio. Siento que mi espacio de seguridad cada vez parte más del compromiso y de la acción feminista cotidiana de las otras mujeres, y se refuerza a medida que mis compañeras, amantes y amigas se hacen más fuertes y deciden tomar el control y poner límites. Porque hay algo que nadie nos ha enseñado, y que trata de nosotras. Porque Jose no debería tirar de la trenza ni hacer zancadillas ni levantar la camiseta, ni señalar cómo es el cuerpo de nadie. Ni Paco mirar a otro lado cuando hay sufrimiento. Porque los de la clase no deberían jalear los abusos, ni entender que violencia es deseo, pero lo hacen continuamente. Por eso es tan necesario que cientos, miles, millares de balonazos los derriben sin piedad ni previo aviso. Que los expulsen de su lugar de poder y se visibilice su crueldad o su ignorancia. Debemos hacernos presentes con contundencia, arrojar lo que sea necesario entre todas para que los veamos lloriquear. Para que Sofía deje de avergonzarse y sentir impotencia y soledad, para que recuerde que el miedo no le pertenece y que tome su derecho a defenderse. Todas somos red y sustento de las demás. La estrategia del balón: tú lo derribas y yo ejerzo la reparación de mi defensa. Contra la violencia machista, y por encima de cualquier diferencia, sororidad y autodefensa feminista.”


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