Ternura: reseña de Majo Torres.

por Majo Torres, psicóloga y activista transfeminista
Conocí a Txus hace poco tiempo, aunque parece que llevamos años compartiendo. Antes de conocernos yo la había escuchado recitar en alguna oportunidad y me enamoré de sus poemas, hablaban mucho de mí, pero luego la perdí de vista…
La experiencia reflejada en sus poemas, la conozco muy bien. Tiene que ver con desandar un camino obligado, forjado, escrito… por la sociedad entera y reforzado por la familia. Un camino de vestidos blancos o rosados, muñecas, cocinitas y una educación correctiva constante y sonante.
Mi madre, como a ella, también me hizo travestí, me vestía de señorita y me juró a muerte si me apartaba de ese camino obligado. Las travestis estamos confinadas a la tristeza porque nuestro nombre sólo aparece en los catálogos de enfermedades mentales, pero a4ffe-ciscotxus28webnosotras sabemos que eso es pura ignorancia, deseos reprimidos, odio, miedo a lo diferente…
No soy poeta, pero leo poesía desde pequeña. Tenía la necesidad de encontrarme en la experiencia de otrxs y ponerle palabras a lo que estaba viviendo. Necesidad de que me dijeran quién era, poder compartir lo que me pasaba con alguien, aunque fuera desde la “fantasía”, y dejar de sentirme tan sola… Los primeros poemas que cayeron en mis manos  fueron de Benedetti, Vilariño, Juarroz, Gelman, la mayoría de orillas del Río de la Plata. Luego leí a Pessoa y me obsesioné con su poesía. Su oscuridad le ponía palabras a la mía, tristeza que no he podido abandonar completamente, aunque no se note.
Y migré por primera vez, y Argentina me recibió con políticas bastante duras para los migrantes, pero resistí, y no sólo eso, sino que allí emprendí el camino hacia la desobediencia. Allí, Pessoa seguía escoltando mi vida sucumbida en los quehaceres domésticos, de limpieza, de plancha, alta gastronomía… en un país nuevo y tan sólo con 18 años. Mi vida era un túnel oscuro lleno de soledad pero también de sueños, y Pessoa, me ayudó a enfrentar esas circunstancias con la verdad, sin ocultar la sensibilidad y la sensatez de ser uno mismo, en este corto viaje que es la vida. Y en “La Tabaquería”, Pessoa dice:
“No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.”
Más tarde vinieron los cambios, la vida se modificó una y mil veces y yo no paré de buscar, de buscarme, de caminar y animarme a vivir como lo estaba sintiendo. Algunos sueños ya se han convertido en proyectos de vida, muchos otros son proyectos de conquistas futuras y algunos vivirán como sueños toda la vida.
 Y ahora, que no sé si es el final, el principio o el medio de un camino insurrecto, Txus aparece en mi vida. Su poesía es como el agua, tan transparente como sus ojos, tan suave PicsArt_1384454319844como sus maneras tiernas de querer, tan profunda como el amor que entrega todo el rato sin mezquindad.
Cuando conocí a Txus, vi en sus ojos algo que me unía a ella. Cuando la escuché hablar por primera vez, de su vida, sus anécdotas, sus sentimientos, su trayectoria: de buena niña, pasando por bollera, camionera, marica, a lo que finalmente se define como mariño, (término post-queer que designa a las maricas con coño), y todas esas identidades juntas, sentí que en algún punto estaba hablando de mi… por su carácter, su sensibilidad y también la tristeza, que no esconde pero no muestra. Pareciera que nuestras vidas hubieran andado en paralelo todo este tiempo, acá o allá, da igual, y desafiando a la matemática euclidiana que dice que las paralelas no se cruzan, ocurre que llega un momento en el que se revelan y comienzan a torcerse.
 Y en esta circunstancia donde su vida y la mía se encuentran, transitando un camino de torcimiento para esta sociedad, nuestros recorridos alternativos hacen alianzas. Ahora, sin el peso que provoca el intentar encajar en una categoría extraña, que coarta deseos y sentires. Ahora, en un fluir constante y múltiple entre ser marica, mariño, travesti, trans, trabuco o travelo (como se le dice despectivamente a los travestis), bollera, bruja, loca, perra, marimacho, queer, desencajada, etc., etc.
Txus, animal de ternura, osa llena de amor, osito tierno… En este deshacer para volver a construir, soy el principito que te admira, soy tu amiga, tu amigue o tu amigo (dependiendo del momento), soy tu compañera en la conquista de nuevas amantes, la compañera de tu señora, el joven de los lirios, o lo que me pidas… Txus! Hoy lo digo, lo grito, lo evoco, Txus: soy tu marica.
CARTELALIBRI

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