Palpitar: reseña de Ana M. Caballero.

Por Ana M. Caballero, periodista.

En estos días previos a la Diada de Sant Jordi, las grandes editoriales se las ingenian con propuestas literarias de todo tipo: desde concursos en la red a lecturas gratuitas de primeros capítulos y, cómo no, las presentaciones de rigor con las novedades de la temporada. No obstante, entre este alboroto comercial ante el 23 de abril, encontramos presentaciones menos ululantes, pero no por ello menos interesantes; al contrario.

Hace apenas una semana, los barceloneses pudieron gozar de un cata de Poesía para niñas bien (Tits is my bowl), de Txus García. Pese a que el libro salió a la venta ya hace unos meses, la autora sigue de girapresentando su obra. De gira, porque cada presentación de Poesía para niñas bien es un espectáculo. La autora es también responsable de Cia. Human Trash (de extraños cabarets) y su experiencia en gestión cultural y de espectáculos se nota. Los shows-presentación son una auténtica descarga de éxtasis poético.

Un éxtasis tan intenso en el directo como en las páginas del libro. Txus García escribe poesía en ebullición. Cada verso palpita y hace palpitar.  Esta poetisa descarada no se corta y expresa que al “camionero who lives inside me” le gustan todas en “Y hasta aquí puedo leer.”.

“Masculinas, femeninas, intersex, andróginas,
solteras, casadas, monjas, viudas, enamoradas.
Ellas.
Todas.
Mierda.

Me gustan todas”

 Consciente de ella, de su deseo y de su ser, Txus García se presenta a través de unos poemas que rezuman carnalidad y erotismo. Sin tapujos, la autora vuelca sus emociones en una amalgama de imágenes, y allá el lector lo que imagine. La clave está en una poética directa, en que la contundencia de las palabras acelera el ritmo y engulle al lector hacia una atmósfera de miedos, deseos y crudezas varias. El acierto de García está en conseguir que la fuerza de lo sexual no atenúe lo sensual. Tanto expresa deseo como anhelo. Lo mejor de todo es que lo logra sin caer en convencionalismos líricos y sociales, como en “Un joven con unos lirios”:

“Un joven con unos lirios
ha hecho que hoy vuelva
a hervirme la sangre hetero,
que se me inflame pezón y boca,
que desee agacharme, lamer y cederme,
enseñar, tocar y recordar viejos modos. “

En definitiva, en Poesías para niñas bien, las niñas son femeninas y tiernas, pero también sexuales. La autora plasma la realidad interna de las mujeres, más allá de la homosexualidad o la heterosexualidad. Por otro lado, a parte de las complicidades que la poesía de Txus García puede suscitar con la intimidad de cada uno, los Plastidecors o la lejía Conejo son un guiño para el lector que comía Bollycaos o le compraban braguitas Princesa. Alusiones dirigidas a toda una generación que, de alguna manera, crean un círculo de intimidad compartida.

No podemos dejar de lado cómo, en este libro, la poesía se extiende más allá del contenido estrictamente literario mediante las ilustraciones de corte dadá  a cargo de Cisco Bellabestia y una cuidada composición visual de los textos. Sin lugar a dudas, el conjunto eleva Poesía para niñas bien (Tits is my bowl) a calidad de libro-objeto.

 

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